¿Cómo elegir una residencia de mayores?

Sabemos que una de las cosas que más le preocupa a cualquier persona que ha decidido irse a vivir a una residencia, o al familiar que le está ayudando en el proceso, es cómo saber elegir la mejor residencia.

Así que en este artículo lo que pretendo es ayudaros a responder a las siguientes preguntas ¿Cómo saber elegir la mejor residencia a la que irme a vivir? ¿Cómo elegir la mejor residencia para nuestros mayores?

Lo primero que hay que tener en cuenta es que la persona que se va a trasladar a vivir a una residencia debe estar segura o seguro de que esto es lo que desea, necesita. Puede ser algo temporal o indefinido, pero en cualquier caso, debe ser una decisión voluntaria. Esto no quita que puedan aparecer emociones como la resignación o cierta sensación de tristeza, es decir, que aunque sepa que es la mejor solución, le dé pena dejar su casa.

Precisamente porque la emoción del miedo, la tristeza, el desarraigo,… pueden aparecer, es muy importante tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Que la persona tenga el espacio de tiempo necesario para procesar este cambio.
  • Que pueda compartir las emociones que sienta con su entorno.
  • Visitar o conocer diferentes opciones para finalmente decidirse por la que más le guste.
  • Poder trasmitir a la residencia elegida todas las dudas o sugerencias que tenga.

Pero de manera concreta:

¿En qué tengo que fijarme para poder saber si es el sitio ideal para mí o para mi ser querido?

Que la gestión de la residencia esté comprometido con el modelo de Atención Integral y Centrado en la persona (ACP), lo que garantiza que el trato sea mucho más personalizado, teniendo en cuenta las preferencias, deseos, costumbres, necesidades, historia de vida,… de la persona. Dentro de este modelo, algo que se incluye es que la residencia tenga un plan de prevención de uso de sujeciones (químicas y mecánicas), lo que implique que no usen o lo hagan de manera mínima en ocasiones muy excepcionales.

Ubicación de la residencia

También es muy importante la ubicación: Teniendo en cuanta cómo es la persona es muy importante fijarse dónde está situada a la residencia. Si la persona está acostumbrada a vivir en el campo, probablemente lo ideal será una residencia situada en un lugar rural, pero si la persona le ha gustado vivir en una ciudad tendrá que buscar una residencia desde la que tenga acceso a los servicios que siempre ha utilizado, y que en la actualidad (teniendo en cuenta su autonomía y deseos presentes) quiera y pueda seguir utilizando.

Zonas exteriores

Es fundamental valorar si tiene estancias exteriores. La pandemia a todos nos ha recordado la importancia de los espacios abiertos o zonas exteriores. El que la residencia tenga jardín permitirá que la persona, sea cual sea su situación cognitiva, psicológica, funcional,…, tenga un acceso fácil a estos espacios abiertos, lo que repercutirá positivamente en su estado de ánimo y bienestar físico, ya que estimula la actividad, el movimiento, la socialización, …

Además de las estancias exteriores hay que valorar el resto de los espacios de la residencia. No todas son iguales ni en distribución, luminosidad, decoración,… Todas serán accesibles y cómodas, pero el estilo es algo muy personal y determinante para que nos sintamos a gusto. Por lo tanto, fijarse en los colores, en si los salones de convivencia son tranquilos, alegres, agradables, si hay plantas, luz natural, acceso cómodo a los espacios exteriores,… Nos tiene que recordar a una casa, salvando las distancias inevitables por los tamaños. Pero percibir sensación de ser acogedor. Fijarse en que el mobiliario sea el ideal para una persona mayor, pero a la vez sea vistoso.

Habitaciones

Que tenga la opción de habitaciones de diferentes tipos, tanto doble como individual, así como habitaciones de enfermería (que permitan agilizar protocolos en situaciones de aislamiento, atención de cuidados paliativos,…).

Las habitaciones es importante que sean amplias, luminosas, que permitan decorarlas al gusto de la persona. Además de esto, deben:

  • Posibilitar (tanto por dimensiones como por la normativa interna del centro) traer algún pequeño mueble (escritorio, mecedora, estantería, …), elementos decorativos (colcha, cojines, marcos, …), incluso algún pequeño electrodoméstico como pueda ser una nevera, microondas, cafetera, …
  • Tener un sistema de llamada de enfermería para que la persona pueda pedir ayuda en cualquier momento, y de esta forma se sienta segura.
  • La climatización de la habitación debe garantizar una temperatura confortable tanto en verano como en invierno.
  • Tiene que contar con teléfono, televisión, cerradura de seguridad (que permita cerrar a la persona residente la puerta tanto cuando está dentro como cuando sale, pero las personas responsables del centro puedan acceder a la habitación si es necesario).
  • El baño de la habitación debe estar completamente adaptado para ser accesible, con suelo sin cambio de rasante y antideslizante, las barras de seguridad, grifos termostáticos, con suficiente amplitud para poderse mover con libertad con la silla de ruedas, andador, grúa, … Es imprescindible que el baño esté dentro de la habitación.

Alimentación

No nos podemos olvidar de la alimentación. Estar en una residencia no implica dejar de comer casero. Interesarse por cómo son las comidas. Por ejemplo, saber si se hacen en la propia residencia, es una pista de que la comida será más como en casa. Tampoco podemos olvidarnos de que tiene que ser saludable y equilibrada, por ello es importante que los menús estén firmados y visados por un médico o nutricionista. Rica y saludable, ahí está la clave.

Servicios

Una de las cosas que diferencian más a unas residencias de otras son los servicios. Hay que tener claro el objetivo de la persona y sus gustos a la hora de saber qué servicios serán importantes, imprescindible o indiferentes para ella. Normalmente una residencia que tenga un amplio equipo técnico será más versátil a la hora de proponer actividades diversas y enriquecedoras.

Profesionales como Terapeutas Ocupacionales, Fisioterapeutas, Animadores Socioculturales, Psicólogos,… son fundamentales para que la persona se pueda mantener activa, pueda mantener actividades que hacía antes de irse a vivir a la residencia, experimentar con otras actividades que no conocía, encontrar un entorno que facilite relacionarse con otras personas, plantearse retos,… Son tan importantes las actividades de rehabilitación como las de ocio y entretenimiento. Algunas de las actividades que se pueden encontrar son la gimnasia de mantenimiento, talleres (pintura, cocina, manicura, …), la terapia cognitiva, psicomotricidad, baile, talleres de coro o teatro, de cine o series, jardinería o huerto, intervención a través del enfoque Snoezelen (estimulación multisensorial), rehabilitación de la marcha, musicoterapia, reminiscencia, fiestas, paseos guiados, … Todas estas alternativas hacen que la persona se encontré con opciones atractivas para mantenerse activo a nivel cognitivo, funcional, físico, social, …

Equipo médico

Por supuesto, algo que es determinante, está relacionado con el Equipo Médico (atención médica y de enfermería). El saber que la persona va a tener un médico que la conozca y le haga un seguimiento tanto de sus patologías, como del tratamiento médico, citas con especialistas, también preventivo, sin salir de casa, da una gran tranquilidad. Tanto para la persona residente como para la familia. De igual forma la atención de enfermería es básica. Se ocupan de la gestión de medicación, curas, controles (tensión, glucemias,…), coordinación de la formación médica entre los diferentes departamentos (auxiliares, cocina, técnicos,…).

Relación calidad precio

Por último, pero no menos importante, es la relación calidad precio. Ya hemos hablado de las calidades de las que no podemos prescindir. Ahora bien, si ya tenemos la calidad, tenemos que buscar un precio que nos permita tener la tranquilidad de que la persona va a poder vivir en esta nueva casa todo el tiempo que necesite. Y ¿qué puede influir en el precio?:

  • El que esté alejado del centro de una gran ciudad puede hacer más accesible la residencia económicamente hablando.
  • Aspectos como una “estética lujosa” que tienen algunas residencias pero que no tienen una relación directa con la calidad de la misma. Esta estética es algo accesorio y no tiene por qué ser importante para la persona, sin embargo sí que suele incrementar el precio.
  • El que tengan servicios que la persona no vaya a utilizar pero aun así repercutan en el precio por estar en incluidos en la tarifa (no ser optativos).
  • Pertenecer a una comunidad o a otra. Hay comunidades en las que sus residencias privadas son directamente más caras, aún teniendo los mismos servicios que en otras comunidades. Por lo tanto, suele ser muy interesante comparar los precios de residencias con los mismos servicios que estén en comunidades limítrofes.
  • Por último, es importante que la residencia tenga entre sus plazas privadas, algunas concertadas con la Administración. Esto posibilita que la persona pueda entrar de manera privada, pero tras solicitar una plaza pública, se pueda quedar en la misma residencia, que se habrá convertido en su casa, pasando a plaza pública, en la que conservaría los servicios pero con una cuantía mucho menor.

Siguiendo estos consejos es muy probable que encontréis la residencia que mejor se adapte a lo que necesitáis. Y podemos estar orgullosos de que nuestra residencia de mayores Real de Seseña cumple con todos estos requisitos. Si estas buscando una residencia próxima al centro de Madrid, no dudes en contactar con nosotros y venir a conocernos.

3 Comentarios

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